Este paisaje,inspirado en lo
que el artista imagina como el norte de Africa, era el
decorado de uno de los muros de la casa del médico, en
Pompeya.
La escena ilustra la lucha del
pueblo de los pig-meos con la fauna salvaje del Nilo y,
curiosa-mente, reitera el recurso de contrastar los
tamaños relativos exhibiendo a los pigmeos en la
proximi-dad de un perro.
Este método para destacar el
pequeño tamaño de los retratados ya había sido utilizado por
los grie-gos varios siglos antes en la decoración de
cerá-micas, y será retomado por la pintura europea de
Velazquez y Carreño de Miranda en la España del Siglo
XVII.