Esta talla perteneciente al
Museo Nacional de El Cairo, muestra a Seneb, casado con
Senetites, una sacerdotisa de estatura normal y padre de
hijos también normales. El enano Seneb era un
funcionario jerárquico de la corte del faraón, jefe del
guardarropas y otras insignias reales, consagrado
al culto a Keops, y encargado de los cultos funerarios
de los reyes Khufu y Djedefre. Su encumbra-da
posición está demostrada por habérsele permitido disponer
de una tumba en Giza y de un lujoso ajuar durante su
vida.
Su aspecto sugiere un enanismo
hipocondroplásico por cuanto presenta una disarmonía en la
proporción de los miembros y el tronco, pero no tiene los
rasgos faciales de los acondroplásicos clásicos.
Entre los egipcios del viejo
reino, exisitía una distinción entre los “deneg” o gentes de
pequeño tamaño: por una parte los enanos -como Seneb-
eran muy respetados por su similitud con el dios Bes, y
por la otra los pigmeos, estirpe racial importada desde
el Africa tropical, que eran muy apreciados por su
capacidad como bailarines y acróbatas, pero que no formaban
parte de la nobleza sino como entretenimientos de los
cortesanos.